martes, 3 de marzo de 2015

Presilla, el ingeniero que echó a andar la fábrica de níquel de Moa



Tomado / www.lavozdelniquel.icrt.cu   

Presilla con dos trabajadores del níquel
A los 91 años de edad,  falleció en Moa, aquel 3 de marzo del año 2006, Demetrio Presilla López, Héroe del Trabajo de la República de Cuba, legendario maestro de la Metalurgia, a quien siguieron muchos hombres en jornadas intensas después que el Che indicó echar a andar la Empresa Comandante Pedro Sotto Alba, próxima a cumplir 54 años de producción y de gloria.

El Ingeniero Químico y Licenciado en Farmacia, el padre de la Industria Cubana del níquel, decía adiós a la vida, pasadas las tres de la madrugada en el Hospital Doctor Guillermo Luis Fernández Hernández Baquero de esta localidad, donde tanta vida y  energía entregó, dejando tras de sí la sabiduría multiplicada en cientos que técnicos e ingenieros que aprendieron de su experiencia y humildad.

Casi todos creían muy difícil mover nuevamente las máquinas del complejo proceso industrial de lixiviación ácida  luego de marcharse los funcionarios norteamericanos que operaban la planta de níquel. Sin  embargo, haciendo honor a la confianza del Comandante Ernesto Guevara, entonces Ministro de Industrias, el ingeniero Demetrio Presilla López, lideró la proeza.

Muchos años después, afirmó en una entrevista al periodista Luis Báez -recién fallecido- que el Che nunca le negó su apoyo, sabiendo que  él no era socialista ni comunista, pero convencido de que era un hombre honesto.

Contó también el líder principal del arranque de la industria en el libro Los que se quedaron, de Báez, que “era una planta muy moderna, que los norteamericanos la habían terminado de construir a raíz del triunfo de la Revolución y la dejaron  abandonada.”

La Fábrica Pedro Sotto en la década del 60.
De su primer encuentro con el Che, a finales de 1960, con vista al arranque de la fábrica Pedro Sotto Alba, Presilla recordaba en esa oportunidad: “lo único que le pedí fue que trabajaran conmigo los hombres que habían   intervenido en la construcción de la planta...Los norteamericanos se habían  llevado los planos”.

Él nunca se preocupó por títulos, homenajes… ni siquiera por lucir bien ante los demás. No actuaba por lo material, ni se marchó a los Estados Unidos, donde había estudiado y le proponían prosperidad.

Él era un patriota, con personales conceptos filosóficos no siempre bien comprendidos por algunos, como escibió el periodista holguinero Alexis Rojas Aguilera, quien lo conoció de cerca. “No le gustaban las entrevistas, le mortificaba la pérdida de tiempo y no le interesaban los cargos. Presilla era sencillamente técnico e investigador”.
Fue, ciertamente, un rebelde contra todo lo que no entendiera, enemigo de estrecheces mentales, solía llamar a las cosas por su nombre.

Un hombre fiel, de vergüenza, de ética sólida y amplia cultura general, que leía a William Shakespeare o Walt Whitman en el idioma materno de los escritores, por la desconfianza en las traducciones”.

Presilla, como le decían todos en Nicaro y Moa, vivió consagrado   al trabajo en la tierra que lo vio nacer,  su “obsesión” por los conocimientos científicos y su actitud de patriota, lo hicieron un hombre clave en la Industria Cubana del Níquel,  ayudando también a la puesta en marcha de la segunda fábrica de níquel del municipio más oriental de Holguín: la Empresa Comandante Ernesto Che Guevara.

Con los años, Presilla dejó de caminar por las plantas de Moa, pero nunca olvidó que la tierra es la Madre de todo, pues mientras tuvo fuerzas, no abandonó las labores del campo que disfrutaba en Cabonico, ni la cría de animales, con los profundos conocimientos que tenía como perito agrícola.

Demetrio Presilla López nació en  febrero de 1915 en Mayarí, tierra donde fue enterrado hace 5 años.

Desde 1942 se vinculó a la industria de Nicaro, para no abandonar jamás el sector de la minería, al igual que tampoco abandonó a su pueblo hasta el día de su muerte.



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